Otra tarde como las demás, sin amores rotos de casualidad.
Ni te declaro la guerra, ni tú me firmas la paz.

domingo, 17 de junio de 2007


Borracha de recuerdos voy por la vida
extrañando, queriendo, ocultando heridas
Descifrando, buscando alguna primavera
algún arcoiris, alguna señal después de la tormenta

Enmudeciendo el dolor con alguna forzada sonrisa
rompiendo a golpes lo que ya está hecho trizas
Porque en esta guerra ya no queda sangre

sólo las expectativas de que las cosas cambien

Esperando que las lágrimas limpien mi dolor
mareada de tristeza, ahogada en desesperación.
Retrasando el bien con negatividad
matando esperanzas con la fría verdad

Vendiendo alegría, viviendo depresión

empañándome la vida con mi mal humor
Caminando a través de una realidad deforme
usando mis penas como un revólver

Empañando nis ojos, con la vista nublada

avanzo sin avanzar, ciega y absorbiendo miradas
Destruyendo mis sueños o tornándolos grises
dejándome el alma llena de cicatrices


Pateando esperanzas, masticando amarguras
convenciéndome a mi misma de que la vida es dura
Sangrando odio, derramando ansiedad
culpando a aquellos que conocen la felicidad


Creyendo poder ver en mi absoluta ceguera
y allí en mi retina la venganza acelera
sabiéndome triste, pensándome bien
y en cada pensamiento una flor quiere nacer

Haciendo al bien ajeno en mi mente resbalar
sin embargo penetra en ella, la marea y la pone mal
Requiero de algo que logre endulzarme
que me limpie por dentro, que el mal en mí desarme

Necesito alguien que a quererme se atreva
que me haga invisible al dolor, que mate mis penas

Que logre de cada lágrima una sonrisa florecer
y de cada sonrisa, ¡una lágrima ver nacer!

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