Otra tarde como las demás, sin amores rotos de casualidad.
Ni te declaro la guerra, ni tú me firmas la paz.

viernes, 27 de julio de 2007


Miré hacia atrás
tan sólo un momento.
Y te hallé así
recostado en mi recuerdo.

Una vieja melodía
me llevó nuevamente al ayer.
Creí haberte olvidado,
más así no fue.

Muchos abrazos,
ni un solo beso.
Muchas miradas,
varios tropiezos.

Una caída
inevitable y profunda.
Un terrible error,
una sola duda.

Encontrarte allí
parado en mi camino
fue mi perdición.
Una trampa del destino.

No hay comentarios: